| Debate sobre el mal trato de los tucumanos a los turistas |
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Jóvenes que participaron del encuentro destacaron aspectos que se deben mejorar en las provincias del NOA para atraer más visitantes. Afirmaron que la región tiene un gran valor agregado: la potencialidad. Falta mucho por explotar y esa es una de las fortalezas. Imaginación y muchas ganas de trabajar.
Admite que pocas cosas en su vida son tan importantes como el turismo. Se lo podría definir como un fanático. Durante el día, Juan Angel Vargas, de 22 años, estudia la carrera y por la noche es recepcionista de un hotel. Asegura que no le importa dormir poco con tal de concretar su sueño: ubicar a Tucumán entre los principales destinos del país. Pero cree que hay muchas cosas por cambiar, principalmente mejorar la actitud que tiene el tucumano hacia el turista. Esa es, según él, la clave para que los visitantes no sólo pasen por la provincia, sino que se queden.
La opinión de este joven coincide con la de muchos participantes del Segundo Congreso Regional de Estudiantes de Turismo, que terminó ayer en la Facultad de Ciencias Económicas. El encuentro reunió a unos 500 alumnos de casas de estudios del NOA y a expertos en distintos aspectos de la actividad.
"En primer lugar hay que concientizar al tucumano sobre las ventajas de tratar bien al turista, porque los visitantes generan ingresos económicos en la provincia. Pero también es fundamental que el tucumano conozca Tucumán. Este es un proceso que debería comenzar en la escuela primaria. Por ejemplo, aunque yo no sea operador turístico, me tendría que sentir orgulloso de poder llevar a amigos y a familiares a visitar distintos puntos de la provincia", ejemplificó Vargas.
"Muchas veces pasa que el lugareño no tiene una buena actitud con el turista, porque vivió malas experiencias. Por ejemplo, algunos visitantes pueden haber dañado algo o no haber respetado alguna costumbre. En esos casos, el trabajo tiene que ser doble. Por un lado, el operador tiene que hacerle entender al turista que es fundamental respetar la cultura y la forma de vida del habitante del lugar que se visita. Por el otro, el Estado debería encargarse de integrar a la comunidad, dándole trabajo en los emprendimientos. De esa manera, la relación entre el turista y el lugareño cambiaría", explicó Florencia Villa, de 18 años, alumna de la Universidad Católica de Salta. El salteño Rodrigo Roberts apuesta al futuro: "El NOA tiene un gran valor agregado: su potencialidad. Acá hay mucho por desarrollar. No está todo hecho y eso nos diferencia de otras regiones. Tenemos infinidad de posibilidades para ofrecer. Sólo falta imaginación y trabajo".
Matices, colores, experiencias. Ese es el gran déficit del NOA, en opinión de la salteña Daniela Agüero. "El turista llega a las ciudades y tiene una cuantas opciones para elegir. Más allá de los hoteles, restaurantes y bares, queda encerrado. Hay que darle experiencias distintas a la de su vida cotidiana", afirma.
Fuente: La Gaceta
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