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Sociedad - Salud | Domingo, 02 de Octubre de 2011 23:34
Alergias primaverales

El 21 de septiembre comenzó la primavera, y  ya se puede sentir en el aire que el clima está cambiando, los días son más largos y el frío invierno ya es pasado.

 

 

 

Pero tiene su lado no tan bueno, ya que para muchos, la primavera trae consigo alergias debido al aumento de la producción de polen, lo que afecta al sistema inmunológico. La más común es la rinitis alérgica, que ocurre cuando las membranas mucosas se exponen a un alergeno y se inflaman. Los síntomas incluyen estornudos, secreción nasal acuosa abundante, obstrucción y picazón de la nariz.

Especialistas recomiendan realizar un test cutáneo o un examen de sangre para identificar el alergeno. También, ventilar la casa, y no tener tantos peluches o alfombras que acumulan polvo.

El médico Hernán Castillo indica que lo principal es prevenir en el diario vivir. “Quienes tengan este problema, deben evitar estar en casa mientras se hace el aseo diario, usar preferentemente aspiradoras y no usar plumeros u otros elementos que levanten polvo. Se deberá evitar repisas de difícil aseo, como así también los peluches, u otros objetos que permitan la acumulación de polvo.”

Cambio de estación...y de ánimo

No sólo el sistema inmunológico sufre con la primavera, sino que también el estado de ánimo de las personas producto de la astenia primaveral. 1 de cada 10 personas sufriría en alguna medida esta enfermedad, que influye en el decaimiento, fatiga, estrés, profundo cansancio y poca motivación para las tareas diarias.

Sin embargo, especialistas señalan que la astenia primaveral es solo un mito, y que el cuerpo humano tarda dos semanas en acostumbrarse a los ajustes del reloj. Que los cambios de ánimos son normales: no hay ningún estudio científico que avale una depresión y su relación con la primavera.

La psicóloga, María Isabel Carvajal, enfatiza que las personas no deben atribuir sus problemas emocionales a los cambios de estación, sino que ser responsables de sus vidas. “Más peso tiene el estrés y agotamiento como factores de riesgo para desencadenar una depresión que la primavera en sí misma. Entonces queda la invitación para revisar que tan agotados y/o estresados nos sentimos, qué acciones de autocuidado tenemos, que malos hábitos tenemos, más que atribuir un posible estado depresivo al cambio de estación.... porque eso a la larga genera la sensación que uno no tiene responsabilidad sobre la mejoría, y con eso no nos hacemos cargo de la situación actual”, finalizó.

 

 

Fuente: El Tribuno.