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Noticias - Salta | Martes, 02 de Noviembre de 2010 12:45
Aborígenes guaraníes dejarán de convivir con el peligro

Merced a una tenaz lucha, los vecinos lograron que les construyan las viviendas en un lugar seguro.

 

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La comunidad aborigen de la etnia guaraní, de la localidad de Pichanal, ha dado un ejemplo de lucha, perseverancia y sacrificio para hacer frente a la dramática situación que por años tuvo que afrontar en el terreno donde se afincaron, a un costado de la ruta nacional 50.

Ellos saben lo que es convivir no sólo con la pobreza, sino con una bomba de tiempo que representan las cañerías de gas que atraviesan el frente y fondo de sus casas.

En el acceso a la villa, los carteles con las leyendas “peligro” advierten que se trata de un lugar vedado para el ingreso de personas ajenas a la empresa de gas; sin embargo, por el callejón que dejó abierto el paso de las tuberías la gente transita diariamente, sin tomar en cuenta que lo hace por una suerte de campo minado que se potencia en el verano cuando las temperaturas oscilan entre los 40 y 50 grados de calor.

El paso del tiempo convirtió a ese tramo en una suerte de paseo público, donde los chicos hacen el tradicional “picado” de fútbol, mientras la familias salen a las veredas para compartir unos mates cuando cae el sol. Hasta los caballos merodean el lugar, pues aprovechan los tiernos pastos que crecen en algunos sectores. “La verdad, nos hemos acostumbrado a vivir en medio de este polvorín y, como usted verá, nadie toma en cuenta el riesgo que representa para todos aquí”, graficó un vecino, con la tranquilidad de alguien que no se siente acechado por el peligro frente una eventual explosión.

Esto demuestra hasta qué punto la necesidad de una vivienda es mucho más fuerte que el peligro que esto representa para las 400 familias que ocupan estas tierras privadas de los Rallé, una tradicional familia del pueblo de Pichanal. “Cuando Enargas puso las dos primeras cañerías en la década del ochenta no dijimos nada, pero cuando en el 2005 la empresa Techint empezó a colocar la tercera línea decidimos plantar bandera”, explicó Gregorio Manuel, presidente de la Organización de Pueblos Guaraníes. Fue entonces que los vecinos tomaron verdadera conciencia del riesgo al que quedarían expuestos y decidieron impedir la prosecución de la obra. “Nos querían indemnizar para que nos vayamos de aquí y nosotros les dijimos que no queríamos la plata, sino que nos hagan viviendas en un lugar seguro, además de una escuela y un puesto sanitario”, dijo Manuel.

La comunidad se puso firme y dejó claramente expresado que no permitirían la colocación de las cañerías hasta que Enargas no les garantice lo que pedían. En el 2006 los representantes de la comunidad viajaron a Buenos Aires, donde firmaron un convenio con la Nación, la empresa de gas y la provincia de Salta para la construcción de las viviendas que reclamaban, y recién entonces levantaron el corte. Manuel destacó que “en ese momento el apoyo de la Provincia resultó fundamental para que la Nación escuchara nuestro reclamo”. Para estas sufridas familias, el sueño de la vivienda propia en un lugar seguro está a punto de concretarse.

Las 400 casas están en la última etapa de construcción en un predio ubicado a un costado de la ruta provincial 5, y a unos 200 metros de la ruta nacional 34, en el acceso sur del pueblo de Pichanal. “Lo que hemos logrado es el fruto del esfuerzo compartido y de una lucha encarada con tesón por nuestra comunidad”, resaltó Gregorio Manuel, quien vive en la villa Rallé hace más de 50 años. Contó que en un principio eran pocas las personas que habitaban esa lonja de terreno ubicada detrás del principal mercado de pulgas, y que con el correr de los años se comenzó a poblar hasta conformar un conglomerado de 400 familias.

 

Fuente: El Tribuno

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