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Noticias - Salta | Sábado, 13 de Marzo de 2010 19:15
ALUD Y TRAGEDIA: un camionero murió sepultado luego de que un cerro entero se viniera abajo

Todavía no pueden rescatar el cuerpo de la infortunada víctima, debido a la inestabilidad que presenta el terreno.

 

 

alud

 

Un operario que despejaba la calzada logró abrir camino a varios vehículos segundos antes del desastre.

 

 

La naturaleza volvió a golpear con fiereza la Quebrada del Toro y esta vez se llevó una nueva vida.

 

 

Toda la ladera de un cerro se desprendió de imprevisto y se deslizó, embravecida, por la ruta nacional 51, arrastrando todo a su paso, entre ellos un camión con acoplado y su chofer, quien aún continúa enterrado entre los escombros porque se hacen imposibles las tareas de salvataje en esa endeble geografía.

 

 

Pero el desastre natural hubiera sido quizás dantesco, si no hubiera sido por la valiente acción de un operario de la empresa Pigüe, Juan Santillán, quien, sabiendo de los peligrosos deslizamientos de tierra y piedras que se producían en las altas cumbres, con su máquina retroexcavadora les abrió camino a vehículos particulares, en momentos en que se venía abajo el cerro del Paraje Virrey Toledo, distante a unos cuatro kilómetros de Campo Quijano.

 

 

La desgracia

 

 

Lamentablemente en ese instante, el chofer del camión Mercedes Benz, identificado como Carlos Alberto Medina (51), domiciliado en Barrio Santa Ana I de Salta Capital, había tenido el mal tino de bajarse del rodado para saber cómo estaba el camino de montaña. A pesar de las desesperadas señas de Santillán (35), en pocos segundos ocurrió lo inevitable: un alud de tierra y piedras se desplazó ladera abajo en unos 500 metros, arrastrando al camión y a su chofer. Sacó del camino al pesado rodado y su acoplado, cargado de salmuera líquida. La máquina terminó bajo toneladas de tierra y a mitad del barranco.

 

 

La violenta caída produjo un estruendo inusitado que fue escuchado desde Campo Quijano por muchos pobladores. Desde hace varias semanas que los cerros han soportado intensas lluvias, pero el sismo del pasado 27 de febrero y sus réplicas, que aún se sienten en la zona, están cambiando el paisaje de la región, donde pasa la ruta nacional 51 hacia Chile.

 

 

Además, no se descarta que el origen de ese tremendo desmoronamiento haya sido un nuevo temblor, ya que las réplicas se han sucedido a cada momento y a cualquier hora del día. De hecho, en estos primeros 30 kilómetros y hasta el paraje El Candado la ruta nacional sufrió 30 cortes por los deslizamientos de cerros y se esperan nuevos derrumbes en la zona.

 

 

El viernes último, cuando aún se seguían sintiendo los remezones, se habilitó la circulación por la ruta nacional mientras las maquinarias seguían despejando los escombros.

 

 

"Este es el precio que debemos pagar por tener un camino inadecuado para circular y en condiciones no aptas. Si lograron abrir una huella por el cauce del río para evitar estas laderas peligrosas, ¿por qué Vialidad de la Nación autorizó la circulación?", reclamó ofuscado un chofer amigo de la única víctima que fue confirmada hasta el momento.

 

 

El alto riesgo que se corre por transitar esta zona quedó evidenciado en estas semanas de constantes interrupciones al tráfico, debido a los innumerables cortes que se producen.

 

 

"Nosotros hemos perdido una máquina retroexcavadora y tenemos otras cinco, que son de gran porte, con serias averías. También sufrimos daños en camionetas 4X4 por los desmoronamientos de tierra y piedra. Es evidente que no se puede mantener en condiciones un camino, cuya traza es sumamente riesgosa por los constantes embates que produce la naturaleza", explicó Eduardo Cullell, uno de los socios gerentes de la empresa Pigüe, encargada del mantenimiento de la ruta nacional 51 desde Limache hasta el Paso de Sico.

 

 

"El cerro se llevó al hombre y al camión"

 

 

El operario de la concesionaria que se ocupa del mantenimiento de la ruta nacional 51 Juan Santillán no se imaginó ayer al empezar el día lo que la jornada le deparaba para las horas siguientes. En cuestión de segundos se convirtió en un héroe que salvó a muchas personas de un accidente terrible, pero al mismo tiempo debió presenciar cómo la furia de la naturaleza cegaba la vida de un hombre sin que él pudiera evitarlo.

 

 

Santillán estaba realizando las tareas de remoción de escombros cuando a las 9 de la mañana se produjo, a la altura del paraje Virrey Toledo, un pequeño derrumbe que obstaculizó parcialmente el camino.

 

 

En diálogo con El Tribuno, el obrero señaló: "Yo estaba sacando los escombros para darle el paso a un vehículo que había quedado detrás de unas piedras cuando advertí que el cerro seguía desmoronándose. Me bajé rápidamente para apresurar el paso de esta gente, pero el camionero no me escuchaba. Le hacía señas para que salga del lugar en donde estaba y fue en ese momento cuando se vino abajo todo el cerro", explicó, aún shockeado por la terrible situación.

 

 

Tras tomarse un respiro para aliviar el temblor de su voz y juntar fuerzas para relatar la peor parte, manifestó: "El cerro se llevó al hombre y al camión. Los levantó del camino. Yo empecé a correr mientras atrás mío las piedras y la tierra me perseguían. Parecía que me iban a tapar. Pero salté al vacío y me salvé".

 

 

La máquina de la empresa Pigüe quedó a un costado del despeñe, con el motor encendido. Mientras del cerro seguían desprendiéndose grandes rocas, piedras y árboles, el pesado rodado fue tapado en parte por el derrumbe.

 

 

Buscan a una mujer

 

 

Aunque la Policía de la Provincia no lo confirmó, algunos testigos aseguran que Medina viajaba en compañía de una mujer en momentos en que se produjo el alud.

 

 

"Algunas personas aseguran que quien es la única víctima por el momento llevaba en el asiento del acompañante a una persona de sexo femenino. Esto no está confirmado, sin embargo vamos a develar esas dudas con otros testimonios de choferes y en particular el de Santillán, el operario de la empresa Pigüe", dijo a El Tribuno la comisario Angélica Lamas, de la Subcomisaria de Campo Quijano.

 

Reclaman nueva traza

 

 

Ante el desmoronamiento de casi un cerro completo sobre la ruta nacional 51, quedó al descubierto, nuevamente, la precariedad de este camino de vital importancia para la comunicación de la provincia con el vecino país de Chile.

 

 

El titular de la Dirección de Vialidad de la Provincia, Gerardo Villalba, dialogó con El Tribuno

y señaló que "esperamos que la Nación entienda la necesidad de poner en marcha la ejecución de una nueva ruta nacional al lado derecho del curso del río Blanco".

 

 

Con respecto al desmoronamiento ocurrido en la víspera, sostuvo que "los trabajos de mantenimiento no influenciaron en los lamentables hechos. Estas cosas suceden a menudo, pero debido a las lluvias de los últimos días, a los constantes sismos y la veta de agua que se formó, precipitaron la caída del cerro".

 

 

"Por el momento el tránsito se habilitó de manera temporal sobre la playa del río, en tanto que a la noche permanecerá cerrado", manifestó Villalba.

 

 

En cuanto al tiempo que puede durar el derrumbe del cerro sostuvo que "puede extenderse entre dos a tres días. En caso de que llueva, el proceso se aceleraría de manera natural".

 

 

Hasta anoche, al cierre de esta edición, diferentes organismos nacionales y provinciales, entre ellos el Ejército, permanecían en el lugar a fin de colaborar logísticamente con las maniobras de prevención a los eventuales transeúntes.

 

 

 

Fuente: El Tribuno

 

 

 

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