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Méxodo' describe la partida de los mexicanos que escapan de la violencia narco. El periodista Jorge Ramos asegura que la solución no será posible hasta el fin del actual gobierno.
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Los mexicanos se están malacostumbrando a la violencia, a vivir en un paÃs donde las masacres tienen lugar casi cada dÃa. Los asesinatos masivos ocurren tan frecuentemente que, en ocasiones, las matanzas no se reportan en la prensa. Cuando se reportan, ya no causan sorpresa a nadie -de hecho, los polÃticos, incluyendo el presidente, con frecuencia ni siquiera las mencionan en público-.
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Compare, en cambio, el silencio relativo de la prensa y de los funcionarios públicos de México con el acalorado debate nacional en los Estados Unidos por la masacre en Tucson, Arizona, no muy lejos de la frontera mexicana. La diferencia es asombrosa.
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Seis personas fueron muertas a balazos en Tucson el 8 de enero: entre los heridos estaba la congresista de Arizona Gabrielle Giffords, quien quedó luchando por su vida, herida en la cabeza, cuando se reunÃa con votantes en el aparcamiento de un supermercado.
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Como es comprensible, el ataque conmocionó al paÃs entero. Cuatro dÃas después, entre un intenso debate acerca de si la retórica polÃtica era o no responsable de esta tragedia, el presidente Barack Obama encabezó una emotiva ceremonia en honor de las vÃctimas.
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El mismo fin de semana de la masacre en Tucson, la policÃa mexicana anunció que 15 cuerpos sin cabeza habÃan sido encontrados cerca de un centro comercial en Acapulco. No hubo, sin embargo, una respuesta pública. Ninguna.
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El Presidente mexicano, Felipe Calderón, no viajó a Acapulco para hablar acerca de sanar las heridas y de unidad. No hubo ceremonia pública para las vÃctimas. No hubo una reacción general de condena por los crÃmenes. El debate en México acerca de encontrar una solución a la plaga de la violencia causada por los cárteles permaneció estancado.
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No pasó nada, nada
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"Dime cómo mueres y te diré quién eres", escribió Octavio Paz en su libro El laberinto de la soledad. En los últimos cuatro años, México se ha redefinido por las muertes violentas que están ocurriendo a lo largo de su territorio. El nivel de violencia que está azotando a la nación es comparable con el de una zona de guerra -muchos dÃas, hay más muertos por la violencia en México que en Irak o Afganistán-.
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Sin duda, la vida en México está dominada por la violencia -basta con ver las estadÃsticas-. Desde que Calderón tomó posesión, en 2006, como presidente, 34.612 personas han sido asesinadas en crÃmenes vinculados con los cárteles de la droga, según cifras oficiales mexicanas. Y 2010 -un año en el que 15.273 personas fueron muertas- ha sido el más violento desde que la Revolución Mexicana terminó, en 1920. Más de 3.000 de esos asesinatos ocurrieron en Ciudad Juárez, una urbe de 1,5 millones de habitantes al otro lado del RÃo Grande (Bravo) de El Paso, Texas.
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Calderón, sin embargo, parece ver la situación con otros ojos. En una entrevista reciente de radio se ufanó de tener "buenas noticias" acerca de esta terrible situación, y dijo que durante el año anterior se habÃa "avanzado en el combate a las organizaciones criminales de México".
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Eso suena a autoengaño: lo que para el presidente es una "buena noticia", para muchos mexicanos es un reverendo fracaso. Y al parecer, ahora la reacción es una: se están yendo del paÃs.
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'Méxodo' es el nuevo término que se está utilizando para describir la salida de mexicanos de su paÃs, particularmente hacia los Estados Unidos, para escapar de la violencia. Es un fenómeno relativamente nuevo y difÃcil de cuantificar. Pero es muy real. En estos dÃas, hay pueblos en México que parecen haber sido abandonados por sus habitantes, especialmente los cercanos a la frontera con los Estados Unidos, debido al temor provocado por conflictos entre cárteles rivales.
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Alejandro Alvarado, profesor de la Universidad Internacional de Florida, ha sido uno de los primeros en utilizar el término 'Méxodo', y está iniciando una investigación al respecto. "Hasta ahora, la polÃtica de seguridad nacional del gobierno de Calderón ha fracasado", me dijo recientemente. "La militarización [del gobierno] ante el problema del narcotráfico ha creado un clima de guerra, y muchos mexicanos de las zonas más afectadas están buscando seguridad en un paÃs vecino. Para ellos, el mexicano es un Estado fallido, como lo es para todos aquellos que abandonan sus paÃses por razones de seguridad".
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La estrategia de Calderón para derrotar a los cárteles, incluyendo ofensivas dirigidas por militares, sólo ha causado más muertes y violencia. Para muchos mexicanos que ahora temen por su vida, la única opción es huir. La causa de tanta violencia, desde luego, está en el insaciable apetito de drogas de los Estados Unidos y en el fácil acceso a las armas estadounidenses que tienen los narcotraficantes mexicanos.
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El fracaso del gobierno mexicano en cuanto a enfrentar esta realidad ha llevado a más matanzas, y cada muerte es simplemente otro recordatorio de que se necesita urgentemente una solución radical. Esa solución, sin embargo, ya no se encontrará durante la administración de Calderón. México tendrá que esperar hasta 2012, cuando se elija un nuevo presidente; mientras tanto, los muertos y las masacres se acumularán.
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La situación desesperada que tanto ha dañado a México hace recordar un comentario de un discurso que el Premio Nobel de Literatura Gabriel GarcÃa Márquez pronunció en Panamá en 1995: "Mi impresión es que el tráfico de drogas es un problema que se le salió de las manos a la humanidad". Una década y media después, el problema sólo se ha acrecentado. La legalización de la droga es, por ahora, un simple debate académico. Y la estrategia de mano dura de Calderón contra los narcos sólo ha resultado en más muertes y violencia. Asà que, ante la falta de una solución real que pacifique al paÃs, lo único que le queda a muchos mexicanos es irse para salvar la vida.
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Fuente: Infobae América
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* Jorge Ramos es un periodista mexicano, ganador del Trofeo Emmy, director senior de noticias de Univision Network y autor de nueve libros de gran venta, el más reciente A Country for All: An Immigrant Manifesto
(Distribuido por The New York Times Syndicate) |