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Noticias - Mundo | Martes, 01 de Septiembre de 2009 12:43
A setenta años del inicio del horror

Europa, EE UU y Rusia conmemoran en la ciudad de Gdansk el inicio de la invasión nazi de Polonia, primer acto de la II Guerra Mundial.

 

Aniversario SGM

 

 

 

 

A las 4.45 de esta madrugada (2.45 GMT), han vuelto a sonar cañonazos en Gdansk, la antigua ciudad libre de Danzig. Como hace 70 años, cuando el buque de guerra alemán Schleswig-Holstein disparó contra la base militar de Westerplatte, en las afueras de la ciudad polaca, los primeros disparos de la II Guerra Mundial, el mayor conflicto armado de la historia de la humanidad, que se saldó, seis años más tarde, con casi 60 millones de muertos. Con esos disparos han dado comienzo los actos conmemorativos del 70º aniversario del comienzo del conflicto, marcado este año por las relaciones entre Polonia y Rusia.

 

 

En fecha tan señalada, el presidente ruso, Vladímir Putin, invitado a los actos, ha rechazado que todas las críticas recaigan contra Rusia por el pacto de no agresión firmado por Stalin con la Alemania nazi de Hitler en agosto de 1939 y que dio manos libres a Hitler para invadir Polonia y para que poco después hicieran lo propio los rusos. Para Putin, no fue ese pacto el único desencadenante de la guerra y ha aludido a la responsabilidad de Francia y Reino Unido por pactar con Hitler -los acuerdos de Munich, por los que Alemania se anexionó la región checa de los Sudetes- , lo que eliminó toda "esperanza de crear el frente único de la lucha contra el nazismo", ha escrito en un artículo en la polaca Gazeta Wyborcza.

 

 

"Si vamos a hablar objetivamente de historia, debemos comprender que no es sólo de un color. Todas las partes cometieron multitud de errores. Todo ello puso las condiciones para la gran agresión de la Alemania nazi", ha dicho en rueda de prensa tras reunirse con el primer ministro polaco, Donald Tusk, con quien ha acordado la puesta en marcha de equipos conjuntos de historiadores que arrojen luz sobre los puntos oscuros de la historia común, en particular la matanza de militares polacos a manos de los rusos en el bosque de Katyn, en la URSS, en 1940, un hecho que envenena desde entonces las relaciones ruso-polacas.

 

 

El presidente polaco, encargado, junto a Tusk de abrir los actos conmemorativos con una ceremonia en la base de Westerplatte, donde cayeron los cañonazos del Schleswig-Holstein y donde se levantó un monumento conmemorativo del evento, ha comparado el suceso de Katyn con el genocidio judío a manos de los nazis. Se espera que Putin, que pronunciará un discurso en Westerplatte, ofrezca un gesto conciliador a los polacos, aunque no es previsible que se disculpe por el episodio de Katyn.

 

 

Recuerdo

 

 

La primera ceremonia, con el amanecer de fondo, ha abierto un día cargado de conmemoraciones en Gdansk en el que están presentes numerosos jefes de Gobierno, entre ellos Putin y la canciller alemana, Angela Merkel, que tomarán la palabra. Tusk y Kaczynski se han unido a las 4.45 de la madrugada a veteranos de guerra polacos para marcar el inicio de la jornada en una sobria ceremonia en Westerplatte, la base cercana a Gdansk que sufrió el ataque del Schleswig-Holstein -amarrado en el puerto de la ciudad, en teoría en una visita amistosa-, junto al monumento a los 182 defensores del puesto, que resistieron a 3.000 alemanes durante siete días cuando estaba previsto que cayeran en 12 horas. A la misma hora que disparaba el buque de guerra, el ejército alemán iniciaba la invasión polaca. Dos días después, Reino Unido y Francia declaraban la guerra a Alemania, que se había anexionado Austria meses antes.

 

 

En su discurso, Tusk ha dicho que no deben olvidarse las lecciones de la historia. "Hacemos este recuerdo porque sabemos bien que el que olvida, o el que falsifica la historia y tiene el poder o lo va a asumir traerá la desgracia, como hace 70 años".

 

 

El grueso de los actos, no obstante, se desarrollará por la tarde, con la participación de una veintena de jefes de Gobierno y representantes gubernamentales, como el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt; el holandés, Jan Peter Balkenende; el checo, Jan Fischer; el italiano, Silvio Berlusconi, el francés, Francois Fillon, y el finlandés, Matti Vanhanen. En representación de Reino Unido acudirá el ministro de Exteriores, David Miliband. Por parte de EE UU, tras algunos titubeos sobre el nivel de la representación, acudirá el consejero de Seguridad Nacional, James Jones. Tras una entrega floral en homenaje a los soldados enterrados en el cementerio de Westerplatte y una visita a una exposición, se espera que tomen la palabra los líderes polacos, la canciller alemana y el primer ministro ruso, en cuyo discurso se espera un gesto de amistad hacia Polonia.


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Fuente: El País (España)

 

 

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